Extraña, además, que no esté en el banquillo, el juez Garzón pues, al ocuparse de un caso que no le tocaba e inculpar a dos funcionarios que solo cumplieron a rajatabla su trabajo, cometió un presunto delito de prevaricación.
Por el ácido bórico se puede llegar a la trama del 11M y averiguar quien la hizo con la intención de cambiar el resultado electoral que dio lugar la triunfo de Zapatero y al comienzo del fin de España como nación.