
Esfrecuente desayunarse con algún logro de la Sanidad en Andalucía. La consejeraanunció en mayo la inclusión en la cartera básica de la asistencia sanitariaandaluza de la posibilidad de realizar trasplantes de cara, y esta semana se haproducido el primero en el Virgen del Rocío. Mientras tanto, muchos andalucesestán a la espera de que los llamen para implantarle una prótesis de rodilla.¿Para quién trabaja la Sanidad?,¿para los pacientes (léase contribuyentes) o para los políticos? Por supuestoque me alegro por todos los trasplantados de cara, pero ¿no primó la posibilidadde ser portada de un diario la que hizo que la Sanidad se preocupara de ellos?
La Sanidad debetrabajar para quien la paga, para los contribuyentes, para todos y cada uno delos andaluces. Durante los últimos años todo ha cambiado de nombre. El enfermoo paciente se ha convertido en usuario, en agente de salud. Aceptando que laterminología evoluciona y a ella nos debemos adaptar, habría que preguntarse sitodo este cambio realmente persigue y consigue satisfacer las necesidadessanitarias de nuestra población. ¿Nos habremos convertido en agentes de falsasexpectativas de la población, y sea éste uno de los factores que haya influidoen el incremento de agresiones a los sanitarios?
En esta película elpersonaje principal es el ciudadano. Como personajes secundarios tenemos a lossanitarios, a los magníficos profesionales de la Sanidad andaluza. En estesentido, están claras las intenciones de los actuales políticos del PSOE. Handescubierto la mina de noticias positivas que los logros científicos de losprofesionales sanitarios les proporcionan, con un mínimo esfuerzo para ellos.Porque, ¿cómo se explica que cada vez un mayor número de profesionalessanitarios del sector público recurran a la Sanidad privada para la asistenciapropia y de sus familiares? La Sanidad de la Andalucía Imparableestá cada vez más burocratizada, más deshumanizada y más politizada,orientando todos los esfuerzos a la «imagen». De forma urgente se debedespolitizar y las prioridades sanitarias no deben basarse en las posibilidadesde ofrecer un titular. Cuando deje de utilizarse este derecho básico delciudadano como una herramienta de propaganda política, tendremos grandesavances y la Sanidad satisfacerá plenamente las necesidades de los andaluces.
* Rosario GarcíaJiménez es concejal y secretaria de Sanidad del PP-A